La carretera federal 57, catalogada como una de las arterias viales y logísticas más trascendentales para la conectividad de Querétaro y la región, vuelve a situarse en el centro del debate público debido al acelerado deterioro registrado en el tramo que abarca desde El Conín hasta la entrada a la capital queretana. Las intensas precipitaciones de las últimas semanas derivaron en la apertura de al menos 15 socavones, una situación que generó severas complicaciones de tránsito y encendió las alarmas de las autoridades locales sobre el estado real de la infraestructura.
Frente a la contingencia, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) asumió el compromiso de intervenir de manera prioritaria los 15 puntos afectados en un lapso estimado de 15 días, estimando que la rehabilitación integral de la vialidad concluirá hasta el mes de noviembre. Mientras tanto, la ejecución de las obras ha obligado a reducir la capacidad de la vía en distintos tramos, pasando de cuatro a solo dos carriles disponibles, lo que genera cuellos de botella e incrementa considerablemente los tiempos de traslado para miles de usuarios cotidianos.
El secretario de Gobierno del estado, Eric Gudiño Torres, cuestionó las condiciones de la obra al señalar que las afectaciones no son una consecuencia exclusiva de los volúmenes de lluvia registrados recientemente. Desde la perspectiva de la autoridad estatal, existen deficiencias de origen relacionadas con la ejecución y la calidad técnica de los trabajos realizados con anterioridad en dicho tramo.
Para prevenir percances mayores en una vía con alta densidad vehicular, el Gobierno de Querétaro solicitó la intervención de la Guardia Nacional para reforzar la vigilancia en la zona y aplicar esquemas de control de velocidad, enfocados especialmente en las unidades de transporte pesado que transitan de manera continua. En tanto se mantienen los trabajos de reparación, se mantiene el exhorto a los conductores para extremar precauciones y acatar las restricciones viales, mientras el caso reabre la exigencia de que la infraestructura carretera estratégica cumpla con los estándares de seguridad y durabilidad requeridos.



