Durante la presente temporada de lluvias, el monitoreo preventivo en los cuerpos de agua del estado se mantiene activo y con un margen de seguridad amplio. Javier Amaya Torres, titular de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Querétaro, dio a conocer que las presas en la entidad registran un nivel general de almacenamiento que oscila entre el 46 y el 47 por ciento de su capacidad total. Este volumen permite contar con el espacio necesario para captar precipitaciones adicionales sin que esto implique un peligro directo para la población ni la necesidad de emitir alertas por desbordamientos inmediatos.
El seguimiento de los embalses no se limita únicamente al territorio queretano, sino que abarca una vigilancia regional estratégica. Las autoridades locales supervisan de forma permanente tanto las presas principales del estado como aquellas situadas en la colindancia con el Estado de México, ya que sus escurrimientos y aportaciones de agua inciden directamente en el comportamiento de la cuenca del río San Juan, uno de los afluentes más importantes y sensibles para la región durante la época de lluvias.
A pesar de las constantes precipitaciones, los dictámenes e inspecciones técnicas descartan cualquier escenario de riesgo inminente. Asimismo, las labores operativas responden a una división clara de competencias entre las instancias gubernamentales: mientras la Comisión Nacional del Agua es el organismo federal encargado de fijar las políticas de operación, administrar las presas y autorizar posibles maniobras de desfogue preventivo, la Coordinación Estatal de Protección Civil actúa como ente supervisor para verificar que cada procedimiento se ejecute bajo estrictos protocolos de seguridad y resguardo ciudadano.




