La Secretaria de Salud del estado, María Martina Pérez Rendón, reafirmó la postura oficial de que el Hospital General de Querétaro no requiere de una inversión económica adicional para incrementar su infraestructura o capacidad operativa. Esta declaración surge como respuesta directa a las constantes inquietudes manifestadas tanto por los pacientes como por los propios trabajadores del sector salud, quienes han denunciado públicamente que el nosocomio opera por encima de sus límites, señalando específicamente un déficit de personal y una saturación en la demanda de servicios médicos.
A pesar de que las cifras oficiales reconocen que el área de urgencias dispone de 50 camas y suele recibir un flujo diario de aproximadamente 100 pacientes —lo que representa el doble de su capacidad instalada—, la funcionaria descartó la necesidad de una expansión. Pérez Rendón sostuvo que la operatividad del hospital permite garantizar la atención de todos los ciudadanos que lo soliciten, argumentando que el servicio médico se brinda independientemente del mobiliario disponible, asegurando que los pacientes recibirán los cuidados necesarios ya sea en una camilla o, en su defecto, en las sillas de la sala de espera.



