Dicen que los números no mienten, pero cuando hasta tus propios aliados te ponen abajo, la realidad es más que evidente. Esta semana circuló la última medición de Demoscopía Digital —casa encuestadora que no es precisamente un secreto su cercanía con la 4T— y los resultados cayeron como balde de agua fría en las oficinas de Morena en Querétaro: el PAN sigue mandando y por un margen que ya debería preocuparles.

A pesar de que la medición viene de una firma que suele ser generosa con el partido oficialista, el PAN aparece con un sólido 37.6% de las preferencias, dejando a Morena estancado en un 28.1%. Es decir, casi diez puntos de diferencia que el partido guinda no ha podido recortar ni haciendo ruido mediático.
El factor Felipe Macías y el desplome de «los de casa» En los careos directos la cosa se pone peor. Felifer Macías se lleva de calle la contienda con un 40.4%, mientras que Santiago Nieto, la carta fuerte de Morena, no logra romper el techo del 30%. Si esto dicen las encuestas que son «amigas», imagínense cómo andarán las otras.

Pero lo que realmente ha dado de qué hablar en los pasillos de la política local es el hundimiento de Gilberto Herrera. El diputado federal ha tenido una semana para el olvido: se le ocurrió abrir fuego contra sus propios compañeros de partido, como Pedro Haces, y el costo político le llegó de inmediato. Herrera aparece hoy en el sótano de la encuesta, con un triste 4.6%. Está en el último lugar, por debajo de todos los demás aspirantes de su partido.

Guerra interna que sale cara Parece que a Gilberto Herrera le salió el tiro por la culata. Mientras él se dedica a pelearse con los de su misma bancada, la gente ya lo mandó al final de la lista. Esa actitud de «justiciero» contra sus propios aliados no solo le está cerrando las puertas en la CDMX para sus aspiraciones al 2027, sino que lo está borrando del mapa electoral en Querétaro.
La conclusión es sencilla: en Querétaro, Morena no solo tiene que remar contra la corriente de un PAN que se ve fuerte con figuras como Macías o Nava, sino que también tiene que lidiar con personajes como Herrera que, en lugar de sumar, parece que están haciendo la chamba para que la oposición se quede otros seis años.





