En Querétaro, al menos 15 trabajadores del sector vitivinícola fueron despedidos desde finales del año pasado tras exigir mejores condiciones laborales y buscar la conformación de un sindicato independiente, denunció Antonio Reséndiz, representante de los afectados.
De acuerdo con su testimonio, la empresa no solo se negó a reconocer el esfuerzo de organización, sino que también ejerció presión contra quienes buscaban impulsar un contrato colectivo legítimo. Actualmente, los empleados aparecen formalmente representados por la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), aunque ellos mismos aseguran que nunca eligieron dicha representación.
Reséndiz precisó que, si bien cuentan con prestaciones, los salarios no son suficientes ni están acorde con las responsabilidades de su labor, situación que ya habían planteado sin obtener respuesta favorable por parte de la empresa.
Tras agotar las instancias estatales y federales en materia laboral, los trabajadores decidieron activar un recurso de revisión rápida a través de su sindicato, el cual fue presentado ante autoridades de México y de Estados Unidos, con base en los mecanismos laborales contemplados en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Los empleados advirtieron que, de comprobarse las violaciones denunciadas, la empresa podría enfrentar sanciones que incluyan la suspensión de exportaciones hacia Estados Unidos o Canadá.




