Luis Alberto Vega Ricoy, vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas (CEA), informó que la presa Zimapán, ubicada en Cadereyta, alcanzó este martes un 98.2 por ciento de su capacidad de almacenamiento. La situación ha sido vigilada de cerca debido a que en días recientes el embalse llegó a niveles críticos que obligaron a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a iniciar un desfogue controlado.
De acuerdo con el funcionario, este proceso comenzó hace cinco días con el fin de evitar riesgos mayores por las lluvias que se han presentado en la región. La meta es reducir el nivel del embalse hasta un 95 por ciento de su capacidad, lo cual podría lograrse entre miércoles y jueves de esta semana.
En caso de cumplirse ese pronóstico, a partir del próximo fin de semana se podría comenzar a normalizar el suministro de agua potable en la zona metropolitana de Querétaro, afectada en días recientes por la suspensión del servicio debido a la alta acumulación en el embalse y la necesidad de proteger la infraestructura del Acueducto II.
Vega Ricoy explicó que, aunque se mantiene un desfogue de 500 metros cúbicos por segundo, la situación ha mejorado respecto al lunes, pues ya no está llegando a la presa el mismo volumen proveniente de la presa Centenario y del río Tula, lo que facilita la reducción gradual en el nivel de almacenamiento.




